Las copiosas lluvias que han regado Cádiz en las últimas semanas han sido una bendición para el campo y los pantanos, pero no tanto para el sector de la hostelería, que permanece en “stand-by” a la espera del buen tiempo tras unos malos resultados en Carnaval por las precipitaciones.
El presidente de Horeca, Antonio de María, explica que en las últimas fechas “ha habido mucha agua y ello incide muy negativamente en el sector sobre todo por las terrazas, porque la gente prefiere consumir al aire libre. No ha habido capacidad de utilización de estos servicios y además la gente se ha retraído de salir”. Además, en cuanto a la ocupación hotelera durante las fiestas, destaca que “podrían haber sido unos datos mucho mejores si el segundo sábado, que se hizo un 71 por ciento, se hubiera hecho el habitual 80 u 85 por ciento en Cádiz”.
De María señala que ahora “hay un parón económico importante en la ciudad. La hostelería se mantiene los sábados y los domingos y durante el día, porque por las noches también se cae. Se trata de una época muy negativa para el sector. El agua es muy necesaria, pero el dicho de que nunca llueve a gusto de todos está ahí”, subraya.
El presidente de los hosteleros gaditanos afirma que en el sector son “optimistas” y ya mira con ilusión a la Semana Santa. “Hacía muchos años que no se conocía una continuidad de lluvias como las que hemos tenido, pero es preferible que sea ahora y que la Semana Santa venga en condiciones”, sentencia.