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Viernes 01/07/2022  

Arcos

Los embalses de la cuenca Guadalete-Barbate se sitúan casi al 37% de su capacidad

A falta de unos meses para que acabe, el año hidrológico parece haberse recuperado de cara a la agricultura pero las reservas están casi a la mitad de su media

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  • En la imagen, el embalse de Guadalcacín, el mayor de los existentes en el término de Arcos de la Frontera.

Los embalses de la cuenca Guadalete-Barbate se sitúan ya esta semana casi al 37 por ciento de su capacidad gracias a los 609 hectómetros cúbicos de agua acumulados hasta la fecha, lo cual representa exactamente un 36,89 por ciento. Sin embargo, aún están muy lejos de situarse en la media de los últimos diez años, que es de 1.157 hectómetros cúbicos, es decir, un 70,08 por ciento.

Por embalses, el de Arcos está prácticamente al cien por cien con sus ya tradicionales 14 hectómetros cúbicos. El de Bornos ha mejorado sus registros gracias a las precipitaciones de esta primavera, situándose a día de hoy casi en el 30 por ciento con sus 58 hectómetros almacenados. Este pantano, cabe recordar, apenas alcanzaba un 14 por ciento hace unos meses cuando la lluvia era solo un deseo. Sin embargo, su media de diez años está en el 64 por ciento.

El embalse de Guadalcacín está en mejores condiciones con 295 hectómetros cúbicos, lo que representa un 36,88 por ciento de su capacidad total. La media de diez años de este pantano es de casi un 68 por ciento.

Y en condiciones aún más favorables está el embalse de Los Hurones con 94 hectómetros, es decir, casi un 70 por ciento. En este caso su media de la década es del 79 por ciento.

Es preciso tener en cuenta que estos datos se acercan ya a los definitivos del año hidrológico que se cerrará en septiembre próximo, ya que se no se esperan según las previsiones lluvias copiosas, mucho menos en verano. Sin embargo, el año hidrológico parece haberse salvado gracias a las abundantes lluvias de inicio de la primavera, que así compensaron uno de los otoños más raquíticos en cuanto a precipitaciones se refiere. Esas lluvias han favorecido el crecimiento de los cultivos vigentes y, por ende, mejores perspectivas para la agricultura.

 

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