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Miércoles 07/12/2022  

Una feminista en la cocina

Lo que nos espera

Llama desde su implante neuronal una señora a un Centro hospitalario donde se encuentra su madre ingresada. Le responde una IA sanitaria.

Publicado: 24/11/2022 ·
09:08
· Actualizado: 24/11/2022 · 10:12
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Autor

Ana Isabel Espinosa

Ana Isabel Espinosa es escritora y columnista. Premio Unicaja de Periodismo. Premio Barcarola de Relato, de Novela Baltasar Porcel.

Una feminista en la cocina

La autora se define a sí misma en su espacio:

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Quirófano que acoge el Da Vinci en el Juan Ramón Jiménez.


Avi Loeb, un reputado físico, ha disertando sobre las revoluciones que nos esperan en ese futuro que tanto tememos. La primera tiene que ver con la aparición en escena de las IA. Para que me entiendan al instante, se la ejemplificaré contraponiéndola a nuestro presente de la crisis sanitaria. Llama desde su implante neuronal una señora a un Centro hospitalario donde se encuentra su madre ingresada. Le responde una IA sanitaria. Inmediatamente nota la descarga de adrenalina de la humana, que se traduce en insultos ante la negativa a darle información que está clasificada en su centro de datos como reservada. En nuestro presente,  la pobre enfermera se llevaría minutos atendiendo la llamada, intentando que la señora entendiese que no puede darle más datos de los que le ha dado mientras recibía insultos, descalificaciones y amenazas a modo metralleta. En el futuro, la IA sanitaria ante esa situación ya ha puesto en marcha un protocolo de seguridad y el coche de la señora que era conducido por otra IA se ha detenido con el fin de ser interceptado por unos IA de seguridad que pondrán a la señora el audio de la conversación ante sus amenazas de denuncias y otras lindezas, conduciéndola a unas dependencias donde se le hará un juicio rápido condenándola a rehabilitación conductual. El mundo habrá cambiado indudablemente sobre todo si pensamos que las únicas humanas de la ecuación serán la señora enfadada y su madre.

Mientras, en el nuestro, la  enfermera humana verá peligrar no solo su integridad, sino también su trabajo por el hastío, la dejadez de los políticos y nosotros, esos maravillosos ciudadanos, que antes los aplaudíamos y ahora los machacamos con demandas imposibles de satisfacer. La segunda revolución llegará- según Loeb- cuando las IA entiendan que ellas tienen derecho a sus propias vidas y pasen de ser nuestros esclavos. Pero no se me rallen si la perspectiva no les agrada, porque queda la tercera revolución donde aparecen los extraterrestres que según el astrofísico vienen para ayudarnos a llegar a su nivel de desarrollo igual que los españoles lo hicimos con los pueblos indígenas autóctonos que nos encontramos en el nuevo Continente. Permítanme que disienta de su visión del futuro, porque lo veo mucho más del tipo de Juan Ramón Rollo con conspiraciones para controlar los precios de gobiernos ineptos, sólo que en versión robótica donde los humanos seremos la alimaña a exterminar. Si ya la Sanidad la tenemos vencida, imaginar un mundo donde una IA decidiera quién vive y quién no, qué medicamentos se prescriben o qué pruebas se hacen y a quién, no estoy muy segura que difiriera mucho de la sanidad privada que se materializa a golpe de talonario. Desgraciadamente, siempre habrá quien quiera quitarse las malas babas con sanitarios que trabajen a destajo, cumplan su cometido más allá de lo exigido y expresen su hartazgo con manifestaciones. Quíteme un sanitario humano y máteme con un robot y dejémonos ya de tonterías.

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