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07/08/2022  

Conil

Recuerdos de mi niñez (IV)

La nuestra fue una generación que jugaba en la calle

Publicado: 04/07/2022 ·
17:47
· Actualizado: 04/07/2022 · 17:47
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  • Juegos.

Tras haber dejado atrás la barrera del medio siglo de vida, hoy he decidido desempolvar mi baúl de los recuerdos. En esta arca añeja guardo las reliquias del pasado que me hicieron pasar los mejores años de mi infancia.

Los juegos:

La nuestra fue una generación que jugaba en la calle. Era nuestro lugar de encuentro con los amigos, con las pandillas de chicos o chicas. Nos divertíamos con una serie de juegos, en muchos casos heredados de las generaciones anteriores que tenían la calle como sitio corriente para su desarrollo. Posiblemente fue la última generación que tuvo la calle como escenario de sus juegos. La llegada de los juegos electrónicos y de los ordenadores, el trafico cada vez más intenso en las ciudades, la desaparición de los descampados y la inseguridad ciudadana, crearan en las generaciones posteriores a la nuestra una forma diferente de divertirse y relacionarse.

Los niños de mi barrio algunos días nos inventábamos cualquier cosa para distraernos. Cogíamos una llanta de bicicleta sin radios y un hierro en forma de garabato para pasear el aro. Competíamos a ver quien lo llevaba más lejos sin que se le cayera. Otras veces improvisábamos unos dardos con unos trozos de palos de madera de escobas, unas puntillas sin cabezas y para mantener una línea recta de vuelo en la tirada, le poníamos detrás unas pequeñas alas con recortes de plástico de una botella de lejía de los tres sietes. En una puerta de una casa en ruina pintábamos una diana. Ganaba el que daba en el centro.

Fabricábamos armas con la ayuda de una tabla estrecha, unas pinzas de ropa de madera, unos elásticos blancos con 1/2cm de grosor y unas pequeñas puntillas. Podíamos colocar uno varios disparadores en la madera. Estos eran las pinzas de madera que se clavaban con las puntillas, en el extremo final delante de la pinza se clavaba otra puntilla que servía para enganchar el aro de elástico que habíamos formado amarrando las dos puntas de estos. El proyectil que era lanzado junto al elástico era el alambre encerado que unía las pinzas de la ropa. Poníamos unas latas vacías o botellas de plástico encima de una Bobadilla y le disparábamos ganando el que más envase derribaba.

Hacíamos tirachinas de varios modelos. Unos los hacíamos con el gollete d una botella de plástico que cortábamos añadiendo un globo en la boquilla, los proyectiles solían ser pequeños y pocos pesados, como gramos de arroz, maíz, trigo, etc. Otro tirador lo hacíamos con los alambres de unas cortinas de palillos de plásticos. Formábamos una horquilla con un alambre,  le colocábamos un trozo de elástico sujeto a cada extremo, luego cortábamos trocitos metálicos de las puntas de los palillos de las cortinas, que servían de proyectiles.

Por último hacíamos como no, el tirador clásico. Cogíamos una rama de un árbol, si podía ser de uno frutal, de madera fina y poco pesada. Cortábamos la unión entre dos ramas, (lo que llamamos la horquilla) procurando que fuera la que tuviera la abertura mas cuadrada y no demasiado abierta. Se le limpiaba la corteza, luego se ponía varios días a secar al sol. Cuando esta se había secado se le amarraba en los dos palos de arriba dos tiras de goma, que solían ser de la cámara de una bicicleta o moto. Las más cotizadas eran las de color rojo, porque eran más elásticas, y  solo se encontraban en vehículos más antiguos. A estas gomas se les unían un trozo de material de cuero que era más resistente. Este servía para sujetar y lanzar las chinas.

Estos eran algunos de nuestros inventos donde desarrollábamos la imaginación con ayuda de niños y no tan niños de una genera ración anterior. La calle era nuestra segunda casa,  allí pasábamos la mayor parte de nuestra infancia, en el colegio nos educaban enseñándonos disciplina, cultura, matemáticas e historia. Pero en el barrio aprendíamos las cosas de la vida para prepararnos para el futuro que nos aguardaba.

De niño solíamos pasar la mayoría del tiempo jugando en calles y plazas, aparte de los juegos deportivos tradicionales como: el futbol, baloncesto, tenis, frontón (Pádel), voleibol, Pin pon, balonmano. etc. Había otros juegos que a veces desarrollábamos con niñas, como: El matar, ( un , dos, tres, pies quietos )  El pin plato, el elástico , la comba, los chinos , los cromos, el teléfono, policías y ladrones, estate ( estar tu ) mudo ( el escondite ingles ).

Las batallas campales, eran guerrillas que organizábamos los niños de un barrio cuando por cualquier pique o desacuerdo por algo, enfrentaba a varias pandillas de chiquillos. Al final después de la paliza que nos metíamos y la que nos metían nuestros padres, todos felices y contentos y amigos para siempre.

En el próximo artículo seguiremos recordando los nostálgicos juegos de nuestra infancia.

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